¿Puedes dirigir la atención a distintas partes del cuerpo?

Atención.

La atención es como un foco que nos ayuda a concentrarnos en lo que experimentamos.

Puede ser estrecha y nítida, como cuando te concentras mucho, o amplia y relajada, como cuando paseas por un lugar bonito.

Las personas con síntomas funcionales a veces tienen problemas de atención. A menudo les resulta difícil cambiar su enfoque y pueden centrarse demasiado en ciertas cosas.

Estos problemas de atención pueden deberse a diversos motivos, como la ansiedad, el estrés, la falta de sueño o diferencias en el desarrollo neurológico. La medicación, las drogas recreativas y la dieta también pueden afectar a la atención.

He aquí 3 cosas importantes que hay que saber sobre la atención y sobre cómo esta afecta a los síntomas funcionales:

  1. La atención fija refuerza los síntomas: Cuando nos centramos en un síntoma, éste puede parecer más fuerte e importante. Es lo que se denomina amplificación somatosensorial.
  2. La atención puede alterar las funciones normales: La forma en que diriges la atención cambia la forma en que tu cuerpo hace las cosas. Por ejemplo, si te concentras demasiado en moverte, puede que lo hagas de forma brusca y dificultosa.
  3. La atención integra los síntomas: A través de la neuroplasticidad, aquello a lo que prestamos atención se fortalece con el tiempo. Seguir prestando mucha atención a un síntoma (quizá debido a la ansiedad por la salud), es una de las formas en que los síntomas se cronifican.

Aprender a relajarse y a desviar la atención de los síntomas es una habilidad clave en la rehabilitación. Para ello, puedes buscar otras cosas que te gusten, como jugar a juegos, escuchar música, hablar con amigos o practicar aficiones.

Una vez que hayas aprendido a dejar de pensar en los síntomas, puedes practicar el desplazamiento de tu atención hacia y desde las sensaciones corporales. Este conjunto de habilidades (atención flexible con conciencia corporal) puede ayudarte a manejar los síntomas en diferentes situaciones y es la base para «desaprender» gradualmente los síntomas.

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Consejos del terapeuta para trabajar la atención:

  • Tomarse descansos de la tecnología y realizar actividades relajantes como la lectura puede ayudar a aumentar la capacidad de atención.
  • Conectar con tu entorno real, como pasar tiempo con mascotas, ir a galerías de arte, observar pájaros o socializar en persona, también puede favorecer tu atención.
  • Los ejercicios de respiración o el movimiento consciente pueden ayudarte a desarrollar la capacidad de prestar atención al cuerpo de forma flexible.