¿De qué sensaciones eres consciente en este momento?

Interocepción.

La interocepción es la sensación que tenemos del interior invisible del cuerpo.

Percibimos el mundo a través de nuestros sentidos. Estamos familiarizados con las formas en que percibimos nuestro entorno a través de la vista, el oído y el tacto.

También tenemos muchos sentidos especializados para percibir lo que ocurre dentro del cuerpo. La forma en que percibimos el interior del cuerpo se llama Interocepción.

Muchos síntomas empiezan como sensaciones en el cuerpo. Por ejemplo, sentimos opresión en el pecho o nos damos cuenta de que nuestro corazón late con fuerza.

Esto puede parecer un proceso sencillo de escuchar las señales que el cuerpo envía al cerebro.

¡Pero no es así!

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Enfoques para afrontar los síntomas

La comprensión del papel del cerebro en la interocepción puede ser clave para cambiar nuestra forma de entender los síntomas.

Comprender que la experiencia de un síntoma no refleja necesariamente el estado actual del cuerpo, abre un espacio para hacer algo diferente con nuestras percepciones de los síntomas.

Cuando prevemos un dolor, una molestia u otro síntoma, tenemos dos opciones:

1. Evasión

Una forma es suprimir la incomodidad del sentimiento.

Muchas personas se distraen de los sentimientos incómodos estando siempre ocupadas, o echan mano del teléfono cuando anticipan un sentimiento desagradable. Las drogas y el alcohol son otras estrategias para evitar los sentimientos.

La distracción no siempre es mala. Sin embargo, si siempre estamos buscando cosas fuera de nosotros para sentirnos mejor, podemos perder el contacto con nuestra intuición sobre lo que el cuerpo realmente necesita.

A veces, las cosas que buscamos empeoran los problemas a largo plazo. Podemos llegar a confiar en otras personas que pueden defraudarnos o quedarnos atascados buscando una solución externa a nuestros problemas.

A person lying in a relaxed position on the floor with a boster and weight on their thighs

S de Stop: tómate un descanso de lo que estás haciendo. Vuelve tu atención hacia dentro.

T – entra en Contacto con las sensaciones o sentimientos de tu cuerpo tal y como es en este momento. Puedes anclarte en el cuerpo de cualquier forma que te funcione. Por ejemplo, siguiendo tu respiración durante unas cuantas inhalaciones y exhalaciones, o colocando la mano en el corazón.

O – de Observar. Aquí te das cuenta de los síntomas, pensamientos, sentimientos e impulsos de actuar que están presentes en ese momento.

P – de Priorizar. Prioriza cuidarte y nutrirte en tu próxima acción. Basándote en lo que observas, ¿necesitas tomarte un descanso, hacer un ejercicio de respiración o mover tu cuerpo de una forma determinada?

La respiración puede ser un gran apoyo a la hora de aprender a prestar atención al cuerpo de forma suave y curiosa. Observando cómo surge, fluye y cambia la respiración, descubrimos la experiencia directa.

Podemos utilizar la respiración para explorar las sensaciones del cuerpo. La respiración lenta y profunda nos ayuda a tolerar y soportar el malestar. Pero la respiración también puede ayudarnos a transformar los sentimientos.

Puede que ya conozcas algunas de estas técnicas. A las mujeres que dan a luz se les enseña a respirar en sus contracciones, para aflojar los músculos acalambrados.

Del mismo modo, la respiración es un recurso que podemos utilizar para aflojar los sentimientos contraídos.

Cada exhalación es una oportunidad para soltar.

Al respirar en una parte del cuerpo tensa o contraída, podemos visualizar que se abre, lo que aporta expansión y facilidad.

No te preocupes si trabajar con enfoques meditativos de este modo te parece fuera de tu alcance. Todas las actividades corporales (por ejemplo, estirarse, bailar o trabajar en el jardín) nos ayudan a desarrollar habilidades interoceptivas.

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¿Qué explicaciones son relevantes para ti?