El cuerpo respira, día tras día, y la mayoría de las veces nos olvidamos de ello.
Cuando estamos relajados, nuestro patrón respiratorio lo establece el cuerpo y se ajusta a lo que éste necesita. Sin embargo, los pensamientos, las emociones o el estrés pueden interferir en este proceso y provocar una respiración disfuncional.
Los patrones respiratorios disfuncionales también pueden formarse durante una enfermedad grave como una forma de memoria corporal.
Una respiración disfuncional puede causar síntomas en muchas partes del cuerpo.
Por ejemplo, durante la hiperventilación, respiramos demasiado rápido y superficialmente, utilizando sólo la parte superior de los pulmones.
Este patrón habitual de respiración hace que desciendan los niveles de CO2 en el organismo, lo que provoca diversos síntomas, como hormigueo alrededor de los labios y mareos.
Algunas personas tienen sensación de falta de aire o notan que eructan o suspiran mucho, ya que el cuerpo intenta liberar el exceso de aire. Otras personas notan que duermen poco y se despiertan a menudo con sensación de ansiedad.
Se necesita un reinicio.