Cuando nos sentimos aislados, incomprendidos o confusos es más difícil dar sentido a los síntomas y saber qué hacer para recuperarnos.
Internet puede ser un buen lugar para encontrar ayuda y compartir nuestras propias experiencias sin sentirnos juzgados. Pero también puede resultar confuso.
Las historias que captan nuestra atención en Internet suelen ser aquellas que evocan emociones fuertes, como el miedo o la tristeza. Hay una razón para ello: las malas noticias se propagan rápidamente, y los sitios web quieren mantener el interés. Tendemos a prestar más atención a lo negativo.
Cuando pasamos mucho tiempo en Internet, podemos olvidar que no todas las experiencias son iguales. Con el acceso instantáneo a tantas historias ajenas, podemos acabar asumiendo las experiencias de otras personas y confiar menos en nuestro propio cuerpo.
Consejos para navegar por Internet con síntomas:
- Recuerda que la mayoría de los internautas no son médicos.
- Las personas con los problemas más graves son las que suelen compartir sus historias, así que no te preocupes: tu experiencia no tiene por qué ser como la de ellos.
- Cuidado con la información falsa. Si algo parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo sea.
- Lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra.
- No des ni aceptes consejos que sean blancos o negros o que suenen extremistas, Ejemplo: TIENES que hacer esta cosa específica para mejorar o DEBES evitar una cosa específica.
- Comprueba quién te aconseja. ¿Intentan venderte algo?