¿Cómo almacena el cuerpo el estrés?

Estrés corporal.

Se puede estar estresado sin sobrecargar el organismo

Nuestro cuerpo está diseñado para hacer frente a los factores estresantes cotidianos a corto plazo. Las respuestas al estrés cotidiano están coordinadas por el SNA (Sistema Nervioso Autónomo). En primer lugar, se activa el modo «lucha o huida» (el SNS) para ayudarnos a afrontar el reto. Una vez superado el reto, se activa el modo «descanso y reparación» (el SNPS).

Por ejemplo, antes de una entrevista de trabajo, puede que nuestro corazón se acelere o que de repente necesitemos ir al baño. Son señales de que el SNS está activado. Esto no tiene por qué evitarse.

De hecho, cada vez que nos movemos con flexibilidad entre el SNS y el SNPS, estamos entrenando al cuerpo para que se enfrente automáticamente a futuros factores estresantes.

El estrés puede acumularse en el organismo.

Los efectos del estrés corporal pueden acumularse en el cuerpo cuando el SNS y el SNPS no están equilibrados a lo largo del tiempo. Si no entramos en reposo fisiológico con regularidad, es como estar siempre en modo de emergencia sin pausas para reparar y reponer recursos. El cuerpo se agota poco a poco.

Nuestro cuerpo reacciona al estrés de forma similar, ya proceda de nuestro cuerpo, de nuestra mente o de las cosas que suceden a nuestro alrededor.

Cuando el estrés se prolonga durante mucho tiempo sin descanso

El estrés corporal persistente activa los sistemas inmunitario y hormonal, que pueden consumir mucha energía. Si los recursos del cuerpo corren el riesgo de agotarse demasiado rápido, aparece la fatiga como forma de conservar la energía. Nos sentimos agotados o «quemados». Factores como una dieta inadecuada, dormir mal o episodios de enfermedad grave pueden contribuir a agotar los recursos, acelerando el proceso de agotamiento.

Los síntomas funcionales suelen aparecer por primera vez durante un periodo de estrés excesivo o prolongado. Por este motivo, a veces se denominan síntomas relacionados con el estrés.

Cuando el proceso de estrés crónico llega al agotamiento, los síntomas típicos incluyen baja energía, sueño intranquilo, molestias musculares, debilidad e inflamación continua de bajo nivel con infecciones frecuentes.

 

 

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Consejo del terapeuta:

Si reconoces los síntomas del agotamiento, tu principal tarea es nutrirte y recuperar las reservas del cuerpo. Comer alimentos nutritivos, la luz del sol matinal, moverse suavemente y dejar un tiempo todos los días para relajarse son recursos clave. Puede que lleve algo de tiempo, pero puedes conseguir sentirte mejor.

Recuerda: la recuperación se trata de equilibrio, no de detenerse por completo. Tanto el exceso como la falta de actividad pueden generar estrés corporal.