Nuestro sistema nervioso nos ayuda a reaccionar ante lo que ocurre a nuestro alrededor y está vinculado a nuestra intuición sobre si estamos seguros o no.
Esto significa que el lugar en el que nos encontramos y las personas con las que estamos influyen en el sistema nervioso. Esto puede ser útil o todo lo contrario.
Podemos empezar por prestar atención a quién o qué nos ayuda a sentirnos en equilibrio. Esto aportará más equilibrio al SNA, regulará las emociones y aliviará los síntomas relacionados con el estrés corporal.
- Lugares
Algunos lugares pueden hacernos sentir tensos o preocupados, mientras que otros nos hacen sentir seguros y tranquilos. Piensa en las situaciones con las que te encuentras habitualmente. ¿Existe un equilibrio entre las situaciones en las que te sientes tenso y las situaciones en las que te sientes relajado?
Si te resulta difícil responder a esta pregunta, prueba a sintonizar con tu respiración en distintos momentos del día y en distintas situaciones: por la mañana, por la noche, mientras navegas por las redes sociales o cuando quedas con un amigo.
Observa lo que hace que tu respiración se vuelva lenta y profunda de forma natural. Dedica más tiempo a hacer estas cosas.
- Otras personas
Estar rodeado de gente también puede afectar a cómo nos sentimos. Por ejemplo, cuando estamos con amigos que están emocionados, puede que nosotros también lo estemos. Si estamos con gente tranquila y que nos tranquiliza, podemos sentirnos más relajados. El tacto, como por ejemplo coger la mano de alguien, puede reducir el dolor al calmar el sistema nervioso.
Pero depender de otros para regularse tiene sus inconvenientes. Por ejemplo, depender de otra persona para regularse puede provocar ansiedad al estar solo. Si reconoces este patrón, es importante que aprendas habilidades para regularte a ti mismo.